
Habilidades neuronales. Añadir nueces a una dieta sana mejora el desempeño de tareas que requieren habilidades motoras o del comportamiento en personas de edad avanzada, debido a que mejora la conexión entre neuronas gracias a su contenido en polifenoles y otros antioxidantes.
Corazón sano. Seguir una dieta mediterránea enriquecida con 30 gramos de frutos secos, al menos la mitad de ellos nueces, reduce en un 30% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y, concretamente, disminuye en un 49% la posibilidad de sufrir un ictus o accidente vascular cerebral.
Mejor humor y menos barriga. Las personas con síndrome metabólico que incorporan a su dieta nueces y almendras experimentan, en un plazo de 12 semanas, un aumento importante de los niveles de serotonina. Esta sustancia, que mejora la transmisión de señales nerviosas, reduce la sensación de hambre, disminuye la concentración de sustancias relacionadas con la inflamación, combate la obesidad abdominal y la hipertensión, mejora la salud cardíaca y nos pone de buen humor.
Súper antioxidante. La nuez es el fruto seco con más antioxidantes, por encima de los cacahuetes, los pistachos o las almendras. Para obtener beneficios visibles para la salud, se recomienda comer 7 nueces al día, una dosis suficiente para reducir el riesgo de padecer diabetes, problemas cardiovasculares y cáncer.