
Quizás la comparación más extendida de un alimento con una parte del cuerpo en el mundo es la de las nueces con el cerebro. Los griegos llamaban a la nuez núcleo o «cabeza», probablemente porque la nuez está encerrada en una cubierta protectora muy dura, mientras que nuestro cerebro está en el cráneo óseo. En Paracelso, le gustaba decir que las nueces eran «la imagen perfecta del cerebro». Partir una nuez por la mitad es fácil de imaginar, y entre esos pliegues y mitades partidas están las arrugas y las formas perfectas del diminuto cerebro humano. Debido a este paralelo, y al uso poético que hacen de él artistas y dramaturgos (como Shakespeare en Hamlet), las nueces se han ganado el apodo de «alimento para el cerebro».
La Dra. Marta Guasch Ferré tuvo el privilegio de realizar su tesis de maestría y doctorado en el marco del estudio PREDIMED, que es sin duda el estudio clínico básico de la dieta mediterránea por su tamaño, abarcando 7.500 participantes de España entre 2003 y 2010 resultado. Fue allí donde se enamoró científicamente de los beneficios de los frutos secos, y más concretamente de las nueces. «Me mudé a Boston para comenzar un posdoctorado en la Escuela de Salud Pública de Harvard, donde continué mi investigación sobre los beneficios de las nueces para la salud de los estadounidenses».
Claramente, la Dra. Guasch estaba al tanto de la comparación entre las nueces y el cerebro, pero su riguroso trabajo en el departamento de nutrición la llevó a concluir que las nueces son un mejor combustible para el corazón que para el cerebro. Cambios en órganos vitales relacionados con el contenido de nutrientes de las nueces. «Las nueces tienen una composición ligeramente diferente a la de otros frutos secos porque contienen más ácido alfa-linolénico, un ácido graso omega-3 similar al que se encuentra en el pescado, y a menudo se comparan con otros frutos secos que contienen más grasas monoinsaturadas».
Fuente e imagen: https://www.lavanguardia.com/comer/tendencias/20200517/6953/dia-intenacional-nuez-nueces-cerebro-corazon-sano.html