
Los nutrientes que poseen las nueces velan por el buen estado de los músculos, siendo el potasio el responsable de esta función. Su valor energético también es capaz de cubrir nuestras necesidades diarias de energía. Además, los minerales favorecen la relajación muscular, intervienen en la transmisión del impulso nervioso y actúan como antioxidante, previniendo el estrés oxidativo.
Las nueces también incluyen L-arginina, que proporciona múltiples beneficios vasculares, reduciendo el riesgo de enfermedades del corazón. Una función que se ve respaldada por las grasas de origen vegetal omega 3, que son antiinflamatorias y previenen los coágulos de sangre patológicos.
El cerebro está constituido principalmente por grasas, que permiten la conexión entre las neuronas. Dentro de este grupo, los ácidos grasos omega 3 entorpecen el deterioro del rendimiento cerebral y cognitivo. También favorecen la fluidez de las membranas celulares y la comunicación de información en el cerebro.